La falta de cultura ciudadana y la ausencia de autoridad vial quedaron en evidencia la tarde de este lunes 7 de julio en Riohacha, cuando un ciudadano denunció que dos carrotanques obstruían completamente la vía en la calle 22 con carrera 14, afectando la movilidad de quienes transitaban por ese sector.
El hecho ocurrió a plena luz del día y fue reportado a la redacción de La Guajira Hoy por un conductor que se vio obligado a cambiar de ruta ante la imposibilidad de avanzar. “Ni un policía, llamé a la policía y no llegaron. Me cansé y di reversa, me fui por otro lado”, relató el ciudadano con evidente molestia.
Según su testimonio, los dos vehículos estaban descargando agua en el lugar sin ningún tipo de señalización ni personal que orientara el tráfico, y al llamarles la atención sobre el caos que estaban generando, la respuesta de uno de los conductores fue: “Que primo, estamos en Riohacha”. Una frase que, más allá de ser una excusa informal, refleja una preocupante normalización del irrespeto a las normas y a los derechos de los demás ciudadanos.
“Sean de empresa o particulares, es una falta de respeto. ¿Cómo van ellos a hacer eso para beneficiarse vendiendo su carro de agua y perjudicar a los demás? ¿Por qué no ponen uno adelante y otro atrás?”, cuestionó el denunciante, quien hizo un llamado urgente a las autoridades distritales y de tránsito.
Este tipo de situaciones, lamentablemente frecuentes en distintos sectores de la ciudad, no solo causan trancones y retrasos, sino que también generan un sentimiento generalizado de desamparo y frustración entre los ciudadanos, que sienten que la ley no se aplica por igual y que quienes actúan mal, rara vez reciben una sanción.
La ausencia de operativos de control por parte de Tránsito y la permisividad ante este tipo de hechos contribuyen a una percepción de desorden que afecta negativamente la convivencia y el bienestar colectivo. Además, pone en entredicho la capacidad de respuesta institucional frente a problemáticas cotidianas que, por pequeñas que parezcan, deterioran la calidad de vida en la capital guajira.
El llamado es a las autoridades competentes para que tomen cartas en el asunto, velen por el respeto a las normas de tránsito y aseguren que el espacio público sea para todos. Y también a la ciudadanía: respetar las reglas no debería ser un acto excepcional, sino una muestra mínima de empatía con el otro.
Este tipo de episodios no deben normalizarse. La construcción de una mejor Riohacha parte del respeto mutuo, la corresponsabilidad y una cultura ciudadana que privilegie el bien común por encima de los intereses particulares.


