Con determinación, trabajo conjunto y profundo amor por su territorio, el Resguardo Indígena Wayuu Wunaapuchon Loma Fresca, en el corregimiento de Cuestecitas, municipio de Albania, avanza en su propósito de brindar bienestar y oportunidades a la niñez wayuu. Gracias al programa de Modalidad de Atención Integral (MAI) del Icbf, el resguardo ha consolidado una red sólida de apoyo a la primera infancia.
Educación y nutrición con identidad cultural
El logro más reciente de esta comunidad es la construcción de 11 Unidades Comunitarias de Atención (UCAS), una por cada comunidad del resguardo. Este esfuerzo colectivo beneficia actualmente a más de 200 niños y niñas entre los 3 y 5 años de edad, quienes reciben acompañamiento pedagógico, meriendas reforzadas y atención integral para su desarrollo físico, emocional y cultural.

Las UCAS funcionan como espacios de aprendizaje y encuentro donde se desarrollan actividades lúdicas, pedagógicas y culturales. Además, se realizan jornadas con gestantes, lactantes y adolescentes, fortaleciendo los lazos familiares y la transmisión de valores ancestrales.
Infraestructura pensada para la niñez wayuu
Cada unidad fue diseñada respetando las tradiciones y condiciones del territorio. Las construcciones cuentan con comedor, corredor, cocina, baño y un área administrativa, elaboradas con materiales propios de la región que reflejan la identidad del pueblo wayuu. De esta forma, la arquitectura se convierte en un símbolo de pertenencia y orgullo cultural.
Las autoridades del resguardo destacan que este avance ha sido posible gracias a la autogestión, el compromiso de los líderes y la colaboración activa de las familias. “Así trabajamos, con amor y compromiso, porque creemos en nuestras raíces, en nuestras familias y en el futuro de nuestros niños”, expresaron los representantes del resguardo.
Un modelo de gestión comunitaria en La Guajira
Con estas acciones, el Resguardo Indígena Wayuu Wunaapuchon Loma Fresca (RESWULOF) se consolida como ejemplo de gestión autónoma y liderazgo indígena en La Guajira. Su labor no solo garantiza educación y nutrición, sino que también fortalece la identidad cultural y promueve un desarrollo comunitario basado en la cooperación, la sostenibilidad y el respeto por las tradiciones wayuu.
El resguardo demuestra que el verdadero progreso nace del compromiso colectivo, del amor por el territorio y de la convicción de que la infancia es la raíz del futuro.


